El mes de septiembre en las inmediaciones del Templo de la Cruz, en Querétaro, se llena de festejos, danzantes y un agradecimiento prehispánico a la Cruz.

Texto; el mayate. 18 septiembre 2021. Fotos: Fernando Camacho/el mayate.

Ya pasando los festejos a la Santa Cruz de los Milagros, los danzantes concheros regresan a sus cuarteles y se alistan para que el año próximo se vuelva a recordar ese acontecimiento religioso, violento y de agradecimiento. Este es un espectáculo sorprendente y cautivador por la energía que desbordan estos fieles, el colorido de las plumas en sus tocados, los finos y cuidadosos detalles del vestuario y por la fe y devoción que le imprimen a la danza cuando los concheros exclaman ¡Él es Dios!

El escenario de estas danzas es el Templo de La Santa Cruz (Cerro de Sangremal) ubicado en la parte más alta del Centro Histórico de la ciudad. En el atrio de la iglesia se reúnen año con año, cientos de personas provenientes de diversos puntos del país, quienes durante tres días bailan para demostrar su exaltación y veneración a la Santa Cruz.

Estas ceremonias inician  con la velación conchera dará inicio desde día 12 de septiembre a partir de las 20:00 horas, donde se reciben ofrendas por las mujeres sahumadoras mientras se cantan alabanzas hasta las cero horas del día 13. Después se adorna el atrio de la iglesia y da inicio al recorrido de cientos de danzantes concheros venidos de diferentes puntos del país, que bajarán como una gran cascada desde los Arcos (a la altura del Tanque), por Avenida Zaragoza hasta llegar al Templo de la Santa Cruz en donde le pedirán permiso a Dios y danzarán. El 14 se reanudará la danza todo el día (En el Templo de la Santa Cruz) y de igual modo el 15, día en que se pagan las mandas.

 Las ceremonias se dividen en dos fases, tomando como referencia el principio de dualidad, llamado Ometéotl. La primera etapa es la llamada “velación”, que representa la energía de la noche, el jaguar, la madre tierra, el principio femenino, en esta ceremonia el danzante se purifica, se prepara a través del canto y alabanzas, el toque de instrumentos como la concha, el caracol, la sonaja, la chirimía, la elaboración y la presentación de ofrendas, los bastones y custodias, cubiertas de flor, para renacer al nuevo día purificado y limpio espiritualmente y así presentarse ante la vibración solar. Aquí viene la segunda etapa que representa al día, al águila, la energía solar, el principio masculino, en la danza es importante la formación del círculo, el saludo de la comunidad a los cuatro vientos, a las seis direcciones del universo, lo que permite al conchero integrarse al ritmo de la vida del planeta y del cosmos. El centro del círculo de danza es considerado un lugar sagrado y es ahí donde se coloca al sahumador, la braza sagrada con sus aromáticas esencias y las ofrendas que se portan.

Por cierto cada danza posee ciertas cualidades. Los movimientos están relacionados con cuentas matemáticas, la “geometría sagrada”. Con los pies se está haciendo un llamado a la madre tierra, se le saluda, con los brazos se realiza una conexión con el cosmos y así cada movimiento tiene la idea de sanar, armonizar, crear salud y abundancia, finalmente, al levantar los brazos se señala un desprendimiento del espíritu hacia Dios.

Correspondiente al atuendo de los concheros era igual para hombres y mujeres, pero con el tiempo se ha tendido a imitar el vestir característico de las damas y caballeros aztecas, actualmente la vestimenta básica de la mujer es el huipil y la enaguilla, la sonaja y los cascabeles o hueseras son símbolo crotálico que imita el sonido de la serpiente; las plumas del copolli, penacho o corona son un símbolo solar, una búsqueda de la unión con el corazón del cielo.

El atuendo masculino consta del taparrabos o maxtle, pectoral, rodilleras, brazaletes, tilma o capa, faja, escudo, además de la sonaja y el penacho.