Algunas de las tradiciones originarias se han ido perdiendo por el paso del tiempo, con el olvido de la lengua y la cristianización de los pueblos indígenas. El levantamiento del Chimal es el firme ejemplo de que las tradiciones indígenas de nuestros pueblos originarios pueden perdurar a pesar de la imposición religiosa.

Foto: Fernando Camacho/el mayate

Texto; el mayate. 15 septiembre 2021. Fotos: Fernando Camacho/ el mayate.

El Chimal es una tradición Otomí que sigue perdurando con el paso del tiempo, realizada en el mes de septiembre para los festejos a San Miguel Arcángel en Tolimán. El chimal se empieza a construir desde el mes de julio en el atrio del templo dedicado a San Miguel y tiene una altura de 23 metros.

Está hecho con un entramado de carrizo, se adorna con hojas de sotol (cucharilla), frutos, flores, tortillas y pan. Se coloca una cruz en la parte superior para coronar el chimal. En otomí se le conoce como k’ami, que significa “verde”; como referencia a la apariencia del campo después de la época de lluvias, el chimal es una ofrenda a San Miguel para agradecerle por la lluvia y las primeras cosechas.

Previamente se colocan dos troncos enormes traídos del cerro del Zamorano que servirán como apoyo para el chimal. En su parte superior se coloca la bandera de México; el sotol también conocida como cucharilla es una planta nativa del altiplano mexicano que tiene una forma cóncava similar a una cuchara y su color puede ser dorado o marfil.

En 2009 la Unesco declaró como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad esta región bajo el título de: “Lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán: la Peña de Bernal, guardiana de un territorio sagrado”. El criterio principal de dicha denominación es que el pueblo otomí-chichimeca ha mantenido una religiosidad ligada a la naturaleza, ha conservado su lengua, su organización social, su gastronomía, su paisaje y sus expresiones culturales a lo que ellos llaman “el costumbre”, caracterizadas por un profundo sincretismo religioso. 

Estos rasgos se traducen en su cosmovisión en donde la relación entre cultura y naturaleza se hace patente en sus creencias, en sus fiestas patronales y en sus rituales, que llevan a cabo en sus capillas familiares y en peregrinaciones a los lugares sagrados.