La compañía Gato bocarriba realiza el rescate de la construcción de las marionetas “Rosete Aranda” con la elaboración de escenografía, títeres y montajes.

Texto, el mayate. 01 septiembre 2021. Fotos Cortesía Compañía Gato bocarriba, y Fernando Camacho

Cortesía Gato Bocarriba.

Gato Bocarriba es una de las compañías de títeres registradas en el estado de Tlaxcala, fundada en 2012 y dirigida por Irving Sánchez, nacido en Tepetitla de Lardizábal, Tlaxcala que desde hace nueve años se dedica a la construcción de escenografía, títeres y efectúa montajes junto con Cristopher Jiménez Padilla, Mau Uribe, Emanuel Paredes, Raquel Sánchez y Daniel Ramírez.

Gracias a su participación en festivales y ferias nacionales, Gato Bocarriba obtuvo en 2015 el apoyo del Programa de Acciones Culturales Multilingües y Comunitarias (PACMyC), en el apartado de Artes Populares, para desarrollar el proyecto “Rescate de la técnica tradicional de construcción de marionetas Rosete Aranda”, en donde proponían elaborar escenas mexicanas con marionetas.

Esto se llevó a cabo gracias a la investigación sobre los materiales que utilizaban los hermanos Rosete Aranda, los tamaños, la calidad y el acabado, del como realizaban las articulaciones y la forma en la que ellos construían sus marionetas, que recordemos fueron utilizadas en varias producciones cinematográficas en los años 50 como un pequeño corto de la película “Rosauro Castro” interpretada por el actor Pedro Armendariz, la edad de la inocencia en 1962, por contar algunas.

También realizan la construcción y diseño de carpas ambulantes que habia en el siglo pasado y que ahora solo de este tipo existen en Aguascalientes, con los Hermanos Flores; en Morelos, con los Hermanos Herrera; en Oaxaca, con los hermanos Morales, y en Tlaxcala con la carpa “Madera”, de Gato Bocarriba, “cuya misión es llevar espectáculos a los rincones más apartados de la entidad”, el cual mide aproximadamente 10 metros de diámetro y tiene cupo estimado de 60 personas.

Es de mencionar que desde hace cinco años, esta agrupación participa en la organización del Festival Internacional de Títeres “Rosete Aranda”, en Tlaxcala, donde este año se realizará del 10 al 23 de octubre; se prevé que de manera híbrida, atendiendo los semáforos epidemiológicos y las medidas para el cuidado de la salud, debido a la pandemia.

Foto: Fernando Camacho/el mayate

TÍTERES DE ROSETE ARANDA.

Rosete Aranda fue una compañía de marionetas mantenida por una familia de titiriteros mexicanos entre 1835 y 1958. Sus muñecos y figuras están presentes en colecciones particulares y diversos museos de títeres entre ellos el museo nacional del títere “Rosete Aranda” en Huamantla, Tlaxala.

La dedicación titiritera del núcleo familiar que más tarde dio cuerpo a los Rosete Aranda se recogen en Huamantla en la década de 1830 y se refiere a los Aranda, en concreto a cuatro hermanos: Julián (el director de la compañía ambulante), Hermenegildo, María de la Luz y Buenaventura “Venturita”, llegando a alcanzar tal popularidad que el presidente Benito Juárez, al ser elegido en ese periodo (1858), les invitó a montar su espectáculo en el Palacio Presidencial. Se cuenta debido a esa presentación la titiritera María de la Luz enamoró a Antonio Rosete, donde de su matrimonio nacerían cinco hijos: Leandro, Adrián, María, Felipe y Tomás, y una empresa fuerte: la dinastía de los Rosete Aranda.

Las marionetas presentadas como “autómatas”, donde las figuras artesanales de los hermanos Rosete Aranda, eran marionetas de unos sesenta centímetros o más de alto, talladas en madera o hechas con cola-pasta, las cuales llegaron a manejar hasta más de cinco mil figuras.

La compañía disponía de una carpa con capacidad para setecientas personas, luminotecnia, orquesta y fonografía, donde podía ofrecer de dos a tres funciones diarias, estando la selección de cuadros supeditada al tipo de público de cada función (las de tarde más infantiles y ligeras, y las nocturnas más atrevidas).

El repertorio era muy variado: orquestas mexicanas, zarzuelas, operetas, acróbatas, corridas de toros, peleas de gallos y muchos otros juguetes cómicos. Uno de los cuadros más sobrecogedores era el presentado como “tempestad en el mar”.

Los especialistas y críticos han coincidido en que la longevidad de la dinastía titiritera de los Rosete Aranda se debió a su profunda raíz tradicional en el folclore mexicano.