Una Panificadora de Zacatelco, Tlaxcala saca al mercado la Coronaconcha.

Foto ©Fernando Camacho/El Mayate

Texto El Mayate. 25 marzo 2020. Foto ©Fernando Camacho.

La inventiva del mexicano no tiene límites; en una panificadora ubicada en el municipio de Zacatelco, en el estado de Tlaxcala pusieron a trabajar su ingenio y al momento de que los jóvenes bizcocheros observaron que la forma de la concha se semejaba al del Coronavirus, y decidieron adornar con los colores de este virus (verde y azul) el pan, dando como resultado la Coronaconcha.

Lo que fue un momento de diversión en la redes sociales ( donde presentaron la obra comestible) se convirtió en un hit en redes sociales, informativos digitales locales, e incluso mención en algunos medios nacionales.

El Mayate se dio a la tarea de buscar esta panificadora en el municipio Tlaxcalteca de Zacatelco y documentar el proceso de la Coronaconcha. Muy cerca de la universidad Politécnica de Tlaxcala, a unos doscientos metros se encuentra la Panificadora San José, que comenzó a elaborar productos comestibles como el pan de mesa y la bizcochería alrededor de 1985.

Ya con dos generaciones en la preparación artesanal del pan, en un momento de diversión surgió la idea de materializar la figura de Covid-19 en una concha, hacer de la pandemia algo comestible; ya que Tlaxcala no presentaba indicios del virus como en otras partes del mundo y la república mexicana.

La Coronaconcha fue presentada en redes sociales por los panaderos y bizcocheros, en un momento de gozo y sano esparcimiento laboral, y nunca se imaginaron que esa idea chusca les traería admiración, halagos, insultos y pedidos del producto.

Con dos sucursales en el municipio de Zacatelco, pero distribuyendo su producto en Santo Toribio Xicohtzinco, Santa Catarina Ayometla, San Jerónimo Zacualpan y San Juan Huactzinco, es como la coronaconcha a sido un producto comestible de novedad, pues iniciaron con 20 piezas y tal ha sido el interes y curiosidad que el pedido y la elaboración han hecho aumenten su producción hasta a más de cien piezas por día.

El precio de esta pan-demia comestible llamada “coronaconcha” se comercializa en cuatro piezas por pieza chica y veinte pesos la pieza grande.