Antes de dar paso a la semana Santa, el estado vive un sin fin de colorido en su carnaval, donde en el centro de la capital camadas de Huehues, Charros y otras expresiones, muestran su bailes y tradición carnavalesca.

Foto ©Fernando Camacho/El mayate

Texto El Mayate. 24 febrero 2020. Fotos ©Fernando Camacho.

Desde el jueves pasado iniciaron las festividades del festival de la carne, mejor conocido como Carnaval, donde el ser humano se excede antes de dar paso a la semana santa donde se recrea la vida, enseñanza y muerte de Jesús Cristo (conforme a la religión Católica, Apostólica, Romana).

En Tlaxcala, este carnaval tiene un sentido más cultural y con la burla de los que vinieron a despojar de sus tierras, ideológica, teológica y costumbres, hablamos de los conquistadores Españoles, y de los que los Tlaxcaltecas se burlan, se mofan, de esas fiestas, vestuarios y rostros.

Por lo que en el centro de la capital del estado, por varios días, decenas de camadas de diferentes regiones expresan con su bailes, vestuarios, expresiones corporales y cultura acerca del carnaval.

Las danzas y música de carnaval fueron creadas por los tlaxcaltecas a partir de la asimilación que hicieron de los bailes y música llegados de Europa entre los siglos XVI y XIX. Desde entonces han sido modificadas y adaptadas por los intérpretes, procurando no alterar demasiado su carácter original.

Si bien la costumbre del carnaval es de origen europeo y tiene su origen en la antigua Roma, las danzas tlaxcaltecas provienen de culturas autóctonas como la tolteca que influyó en la zona sur del estado y luego los rituales en honor al dios de la lluvia Tlaloc, y su consorte, la montaña Matlalcueitl. La danza de charros es un heredera directa de esta tradición siendo la más antigua practicada en el carnaval. El danzante tlaxcalteca es conocido comúnmente como “huehue” palabra apocopada de “Coyohuehue” o “Huehuecoyotl” nombre dado al dios antiguo de la danza y por antonomasia, al danzante.

Desde que fue introducido el carnaval y hasta los años noventa del siglo XX, el carnaval tlaxcalteca comprendía por lo general el domingo de entrada, el martes de carnaval, la octava, el remate y el quinto viernes. Sin embargo por cuestiones de las nuevas dinámicas laborales y académicas las fechas fueron extendiéndose en algunas comunidades hasta llegar a una semana después de semana santa. En la actualidad, debido al cambio de carácter religioso a uno civil, las camadas de los huehue están tendiendo a elaborar sus calendarios de presentación en contextos fuera del carnaval.

La música del carnaval saltó del tambor conocido como “huehuetl” al salterio y guitarra sexta en tiempo de los sones y los jarabes. A mediados del siglo XX, el violín sustituyó al salterio y para los años ochenta, el sintetizador y los instrumentos de viento se consolidaron, provocando que se aceleraran las evoluciones de las Cuadrillas y se alteraran las figuras hacia la inventiva de cada generación.

La inclusión de las mujeres en los años setenta del siglo XX provocó que las Cuadrillas de cuatro parejas cayeran en el abandono porque las camadas incrementaron drásticamente su número de participantes, y el número de camadas en el estado.En las dos primeras décadas del siglo XXI, las camadas han incorporado profesionales de diseño de modas y de coreografía y han ganado más espectacularidad.

A pesar que en la región sur del estado conservan el carácter ritual de la danza, la mayoría de las camadas no reconocen el mismo e incluso, su relación con la iglesia es prácticamente inexistente llevando la danza a un carácter eminentemente civil.

Otra gran historia dice que cuando los españoles tenían una gran fiesta no dejaban entrar a los indígenas lo cual ellos comenzaron a organizar sus propias fiestas pero burlándose de ellos.