El andar de miles peregrinos, por amor y devoción a la Virgen Morena, la morenita del Tepeyac.

Texto El Mayate. /13 diciembre 2019/Fotos y galerías ©Fernando Camacho.

Miles de devotos a la Virgen de Guadalupe acuden al lugar donde se le apareció a Juan Diego ( en la actualidad un Santo, canonizado por la iglesia católica) un indígena que vivía en las inmediaciones al cerro del Tepeyac en 1531, en la actual ubicado en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México (CDMX).

Pero la parte donde se nota esa fe y anhelo de ver a las virgencita del Tepeyac, es de miles de peregrinos que acuden a la Basílica de Guadalupe, para rendirle ofrenda, bailes, muestras de perdón. Alguno desde el 10 de diciembre emprenden el viaje, ya sea en bicicletas, motos, a pie o corriendo; el chiste es llegar y cumplir esa promesa de ir a verla, tras lo favores pedidos o milagros concedidos.

Otros tantos, alimentan y abrigan a esas personas que deciden emprender el viaje de fe, dejando todo y olvidándose de ellos, la meta, es llegar a darle gracias a la Guadalupana.

Esta tradición religiosa lejos de desaparecer, al parecer tiene más fuerza, pues el 11 de diciembre es increíble ver el mar de gente que camina para encontrarse con su madre, cantarle las mañanitas en punto de la medianoche, elevar una plegaria y emprender el regreso, con el alma tranquila.