Realizan en el centro de Tlaxcala el performance “Un violador en tu camino”

Foto ©Fernando Camacho/El Mayate

Texto de Nahib Zelev. Fotos ©Fernando Camacho/El Mayate. 2 diciembre 2019.

La culpa no era mía…

Brenda, Gaby, Karla, Petra, Ausencia…

Sus nombres cimbraron las paredes del Palacio de Gobierno de Tlaxcala, seguidos del grito de “Justicia”.

Ojos vendados, pañuelos verdes y violeta. Adolescentes, niñas, mujeres jóvenes y maduras. Todas ellas unieron sus voces por las que ya no están. Las que salieron de sus casas y no regresaron más. Las que murieron a manos de su agresor sin que éste recibiera castigo.

Más de 200 mujeres tlaxcaltecas organizadas se dieron cita el domingo 1 de diciembre en la Plaza de la Constitución de la capital para replicar el performance “un violador en tu camino” creado por el colectivo chileno de mujeres “LasTesis” quienes usaron estas rimas para denunciar a los policías (pacos), a los curas, a los jueces y al propio Estado como perpetradores de la violencia, de la explotación y la opresión a la son sujetas las mujeres de Chile, de México, de Tlaxcala, del mundo.

El reclamo de las mujeres de nuestro estado se enunció en contra del proxenetismo que impera como una práctica normalizada y bien remunerada para los padrotes locales y que ha puesto a Tlaxcala en el mapa mundial como “la cuna de la trata”.

En lo que va de este año, se tienen contabilizados 28 feminicidios en Tlaxcala, y a pesar de las peticiones de colectivos feministas y organizaciones civiles para decretar alerta de género, la administración del Gobernador Marco Mena ha minimizando de forma indolente esta problemática, que solo se ha recrudecido en lo que va de su mandato.

Así, la plancha del zócalo de la ciudad se fue llenando de mujeres vestidas de negro, de pancartas con historias de maltrato, de desaparición, de abuso. De consignas pidiendo ” Ni una más, ni una menos”.

Las filas se cerraron. Tres tamborazos dieron la señal para nombrar a las que ya no están. Un minuto de silencio con el puño izquierdo arriba.

“El violador eres tú”.

” La culpa no era mía, ni dónde estaba ni cómo vestía”.

“El violador eres tú”.

Las mujeres señalaban al frente, inquisidoras y si, encabronadas. Acabando el performance, las consignas y la bulla no pararon. Todas con algo que decir. No tendrán más nuestro silencio.

“La culpa no era mía”.